Emmanuel

Hoy les traigo una nueva historia que se trata de la verdadera Navidad y es también la historia de Jesús nuestro Salvador.

 

Isaías 7:14 RVR1960 "Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel."

 

Emmanuel significa: proviene del Antiguo testamento. Es decir, el día que nace Jesús, en la Navidad, se cumple una profecía que aparece en la Biblia. En el libro del profeta Isaías se dice: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel”. Emmanuel significa 'Dios con nosotros', así que no deja lugar a dudas.

 

Además nosotros nos llamamos cristianos, porque seguimos a Cristo. Pero, ¿no seguíamos a Jesús? Sí, claro que sí. Cristo quiere decir literalmente 'Mesías' que proviene de 'ungido'. Esto quiere decir que cuando llamamos a Jesús, Jesucristo, simplemente estamos añadiendo que Jesús es el Mesías.

 

Miqueas 5:2 RVR1960 "Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad."

 

Un Rayo De Luz en La Adversidad

 

El mundo de hoy espera una solución ante la gran crisis que están viviendo sus sociedades tanto por causa de la pandemia, como por las consecuencias que la misma va a acarrear. Se buscan motivos de esperanza para tratar de sobrevivir. Esto no es nuevo, en todos los tiempos, es más, todos los días, desde que el hombre es hombre, la supervivencia ha sido y sigue siendo su leitmotiv: Como en la pirámide de Maslow, tras cubrir las necesidades básicas, como la alimentación, van apareciendo otras como la seguridad (tener un techo, estar sano), sentirnos queridos, y por qué no, llegar a prosperar.

 

Para ello recurre a su ingenio y esfuerzo y pone sus esperanzas en diferentes opciones, incluyendo el favor de la divinidad. Al inicio de nuestra era, cuando el Imperio romano dominaba el mundo conocido, eran muchos los que anhelaban un cambio esperanzados en un mundo mejor. En ese entorno tendrá lugar el acontecimiento más importante de la historia y que, a primera vista, debería pasar totalmente desapercibido: el nacimiento de un niño. Según estudios académicos, la población del Imperio romano en el año 1 de nuestra era superaba los 40 millones de personas.

 

Las familias tenían un promedio de 6 a 9 hijos nacidos, aunque la mitad fallecían antes de los 5 años. Así que aquel niño no tenía muchas posibilidades de sobrevivir. No parece, por tanto, que haya motivos para pensar que ese nacimiento fuera especial. Pero aquel infante era diferente, era el punto culminante de la gran historia relatada en las páginas de la Biblia. Más de 700 años antes del nacimiento de Jesús, el profeta Isaías escribió lo siguiente: "Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo en que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; a los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Multiplicaste la gente y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la cosecha, como se gozan al repartirse un botín. Porque tú quebraste su pesado yugo, la vara de su hombro y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, serán pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre «Admirable consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno», «Príncipe de paz». Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite sobre el trono de David y sobre su reino, pues será dispuesto y confirmado en juicio y en justicia desde ahora y para siempre." Isaías 9:1–7

 

Un rayo de luz para el angustiado, una esperanza para el afligido, un gozo diferente en medio de la adversidad. Esta Navidad será diferente en muchos aspectos, sin grandes celebraciones familiares, quizás recordando a seres queridos que ya no están con nosotros. Algunos pasando por enfermedad; otros, sin recursos. ¡Quién sabe si no estaremos confinados! Pero este recuerdo del nacimiento de Jesús no debe pasar desapercibido. En este tiempo que se acerca te invitamos a que te confines con Jesús y le conozcas. Entrégale todos tus anhelos, descansa en Él. Él quiere ser tu «Admirable consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno» y «Príncipe de paz».

 

Nacimiento de Jesús

 

Cuando Lucas relata en su evangelio el anuncio del nacimiento de Jesús a María, en los versículos 32 y 33 del capítulo 1, cita las palabras del profeta Isaías mencionadas en el devocional anterior. 32 Este será grande y se llamará Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre. 33 Reinará sobre la casa de Jacob eternamente y su Reino no tendrá fin. Jesús es presentado con excelencia, como un rey perfecto en un reino eterno, pues su Reino no tendrá fin. Ante lo transitorio de las cosas y lo efímero de esta vida, aquel niño que va nacer nos acerca a lo eterno. Y resulta paradójico que un niño que tendrá que huir de la muerte hasta que llegue su tiempo –lo que Él llama su hora–, sea quien nos presente la eternidad que hay para aquellos que creen en Él.

 

Este es un niño Rey, o quizás mejor un Rey niño. Un rey que abandona su trono voluntariamente para poder restablecer, entre el hombre y Dios, una relación deteriorada por el pecado. Este niño es auténticamente grande. Este sí es un rey del que te puedes fiar, que quiere que los suyos formen parte de su reino en la eternidad. Como seres humanos nos aferramos a la vida que conocemos, con sus afanes y luchas, enfermedades y muerte. Nos resulta difícil entender el concepto de eternidad cuando convivimos con la muerte cada día de nuestra vida. Jesús lo explicará así: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá eternamente. ¿Crees esto?" Juan 11:25-26. Observemos que Jesús no viene a prolongar la vida física que el hombre posee; no es un médico; es un rey eterno que viene a comunicar la vida que él mismo posee y de la que dispone. Esa vida, que es la suya y Él da, anula la muerte en el hombre que la recibe. ¿Crees esto? Es la pregunta que Jesús nos formula, a la que cada hombre y cada mujer debe responder.

 

Lucas 1:26-33 NTV "En el sexto mes de embarazo de Isabel, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, un pueblo de Galilea, a una virgen llamada María. Estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. Gabriel se le apareció y le dijo: “¡Saludos, mujer favorecida! ¡El Señor está contigo!” Confundida y perturbada, María trató de pensar qué podría significar el ángel. “No temas, María”, le dijo el ángel, “¡porque has hallado favor ante Dios! Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será muy grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David. Y él reinará sobre Israel para siempre; ¡Su Reino nunca terminará!"

 

Juan 11:17-27 NTV "Cuando Jesús llegó a Betania, le dijeron que Lázaro ya llevaba cuatro días en su tumba. Betania estaba a sólo unas pocas millas de Jerusalén, y muchas personas habían venido a consolar a Marta y María por su pérdida. Cuando Marta se enteró de que Jesús vendría, fue a su encuentro. Pero María se quedó en la casa. Marta le dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero incluso ahora sé que Dios te dará todo lo que pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. “Sí”, dijo Marta, “él resucitará cuando todos los demás resucite, en el último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. Todo el que cree en mí vivirá, incluso después de morir. Todo el que vive en mí y cree en mí, nunca jamás morirá. ¿Crees esto, Marta? “Sí, Señor”, le dijo. “Siempre he creído que eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que ha venido al mundo de Dios”.

 

La historia de Jesús

 

Miles de páginas se han escrito para narrar la historia de José, María y el nacimiento de Jesús. Aquel acontecimiento se ha tratado de dignificar de distintas formas. Sin embargo, siendo honestos, aquella es una historia bastante deprimente en muchos aspectos: Nos muestra a una pareja que, a punto de tener a su primer hijo, son abandonados a su suerte, y mientras intenta cumplir con sus obligaciones legales (empadronarse en su tierra de origen) no encuentran un sitio donde pernoctar, salvo un establecimiento. Y ahí tuvo lugar el primer acto de la Historia de la Salvación. No eran las mejores circunstancias para ningún nacimiento, sin embargo son las que Dios escogió para su propio nacimiento, para su advenimiento.

 

Así es nuestro Dios, que con frecuencia escoge los lugares y circunstancias más insospechadas para que sucedan grandes acontecimientos. Lo importante no es ni dónde ni cuándo sucedió, sino lo que sucedió y las repercusiones que tuvo, tiene y tendrá. En medio de la soledad y del sufrimiento, Dios lleva a cabo su obra manifestándose al hombre. Esto se aprecia claramente cuando después del nacimiento de Jesús los ángeles les dicen a los pastores: "No temáis, porque vengo a traeros una buena noticia, que será causa de gran alegría para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo." Lucas 2:10-11 Una buena noticia, literalmente, el evangelio. Podríamos preguntarnos, un Salvador ¿de qué? ¿para qué? ¿Quién necesita un Salvador? Estas preguntas ponen sobre la mesa el gran problema del orgullo y de la suficiencia del hombre.

 

Este niño nace con una misión bien definida: salvarnos precisamente de ese orgullo y suficiencia. Dios se muestra humilde, siendo todopoderoso, ante el hombre que, a pesar de su incapacidad, se cree autosuficiente e incluso, a veces, todopoderoso. De una forma más que evidente en este año todos hemos podido apreciar nuestra fragilidad e insuficiencia ante el azote sufrido por la pandemia. El orgullo de pensar que todo lo que podemos controlar, ha sido derribado. Necesitamos volvernos a Dios, cada día, con humildad. Necesitamos volvernos a Aquel que realmente conoce nuestras limitaciones y carencias. Precisamente por esto aquellos ángeles proclaman su anuncio: Traen una buena noticia para todo el que quiere recibirla, una noticia que es causa de gran alegría: nos ha nacido el Salvador.

 

El evangelio nos da una razón para vivir de manera especial, para llenar nuestra vida con lo que la Biblia llama unas veces gozo y otras alegría. No se trata de un sentimiento o una emoción, se trata de cómo afrontar las diferentes situaciones de la vida, y está muy relacionado con la sugerente idea de descansar. La buena noticia es que puedes descansar confiadamente en Jesús. Puedes dejar a un lado tus temores, tu incertidumbre, tu fragilidad y refugiarte en Jesús.

 

Lucas 2:10-11 NTV "pero el ángel los tranquilizó. "¡No tengas miedo!" él dijo. “Os traigo una buena noticia que traerá gran alegría a todas las personas. ¡El Salvador, sí, el Mesías, el Señor, ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David!"

 

CELEBRANDO LA VERDADERA NAVIDAD

 

La Navidad puede ser uno de los mejores momentos del año, pero solo si somos capaces de entender su verdadero significado, y ponemos nuestros ojos en Aquél que es el centro de la Navidad: Jesús. Te propongo este plan de lectura de 7 días, en el cual compartiré contigo claves que te ayudarán a vivir una Navidad plena, y llena de significado. ¿Estás preparado(a)? Tu vida va a cambiar.

 

No estas solo(a)

 

Por todas partes, las luces parpadeantes nos indican que la Navidad ha llegado. Podemos sentir el olor de los dulces navideñas cuando caminamos por las calles, y escuchar los villancicos cuando entramos en los comercios. ¡La Navidad está aquí! La letra de estos cánticos navideños es preciosa, ¡son todos muy hermosos! Esta semana, me gustaría que me acompañaras para poder (re)descubrir juntos el precioso mensaje que transmiten estos cánticos navideños, y cómo estos magnifican la persona de Jesús, nuestro Salvador.

 

Quizás te suenen estos versos del conocido villancico “Oh ven, Emanuel”: “Oh ven, oh ven, Emanuel, Rescata ya al cautivo Israel, Que llora en su desolación. Y espera su liberación. ¡Gozad, gozad! Emanuel Ya viene a ti, oh Israel” En la Biblia, Jesús recibe varios nombres. Estos son algunos de ellos: Admirable, Cordero de Dios, Alfa y omega, Pastor, Consejero Dios. Todopoderoso, Estrella de la mañana. Hijo de Dios, León de la tribu de Judá. Luz del mundo, Palabra de vida, Príncipe de paz, Rey de reyes, Señor de señores, Jesús recibe igualmente el bello nombre de Emanuel: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

 

¡Qué misterio tan grande, qué gracia tan infinita! ¡A través de Jesús, Dios está con nosotros! Nos libera de todo lo que nos oprime, quebranta todas aquellas cosas que nos quieren atar y derribar. ¡Unidos a Emanuel, a Jesús, la soledad ya no tiene cabida en nuestras vidas! No, no estamos solos, y no lo estaremos nunca más, porque Él está con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Querido(a) amigo(a), sean cuales sean tus preocupaciones hoy, déjame decirte: Jesús está aquí contigo, ¡y nada ni nadie puede separarte de Su amor! Descarga en Él tus preocupaciones, y verás cómo Él cuidará de ti. 

 

Mateo 1:23 NTV "¡Mirar! La virgen concebirá un niño! Ella dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel, que significa Dios está con nosotros”.

 

Mateo 28:20 NTV "Enseñad a estos nuevos discípulos a obedecer todos los mandamientos que os he dado. Y estad seguros de esto: Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin de los tiempos”.

 

La Navidad la fiesta de la debilidad

 

Entramos en un tiempo de celebraciones y fiestas. Las luces, los regalos, las comilonas, los momentos en familia… Navidad es un tiempo de regocijo para la mayoría de nosotros. ¡Un período en el cual queremos recargar nuestras baterías! Sin embargo, la primera Navidad no fue un día confortable. De hecho, fue un día de gran debilidad para José y María. Imagínate por un momento la “decoración” de Belén: Un censo obligatorio, un pueblo perdido y escarpado en medio del campo llamado Belén, un pesebre joven para animales, y una extenuada tras un largo viaje, que está a punto de dar a luz.

 

Me gusta este cántico de Navidad que ilustra muy bien lo que ocurrió esa noche en la que Jesús nació, esa noche en la que el mayor de los milagros tuvo lugar en medio de una gran debilidad: “¡Oh, pueblecillo de Belén, durmiendo en dulce paz! los astros brillan sobre ti con suave claridad; mas en tus quietas calles hoy surge eterna luz, y la promesa de Emanuel se cumple en Jesús”. ¡Belén no era “the place to be”, ni un sitio de moda! Esta pequeña ciudad no era una capital comercial ni una capital cultural, y menos aún un lugar turístico. Era un pueblo perdido en medio de la nada, un lugar insignificante.

 

Pero, ¿sabes que Dios se complace en utilizar las cosas insignificantes para gloriarse? ¿Sabes que ama manifestarse en los lugares que nadie ve, y hacerse conocer a través de gente que nadie aplaude? “sino que lo necio del mundo escogió a Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte” (1 Corintios 1:27). Querido(a) amigo(a), ¿te sientes débil? ¿Cansado(a)? ¿Insignificante? ¡No te desanimes! Dios no se asusta de tu debilidad. Al contrario, Él va a hacer Su obra y va a gloriarse en ti ya a través de ti en medio de ella. Sí, querido(a) amigo(a), la Navidad es la fiesta de la debilidad: Es cuando Dios se hace hombre, como nosotros, y comparte nuestra pequeñañez. Es cuando Jesús, el Rey de gloria, deja su trono y participa de nuestra debilidad. Es cuando el Príncipe de paz viene a mostrarnos cómo tenemos que vivir, dejándonos su ejemplo, para que lo sigamos, tanto cuando nos sentimos fuertes como cuando nos sentimos débiles.

 

1 Corintios 1:27 NTV "En cambio, Dios eligió cosas que el mundo considera tontas para avergonzar a quienes se creen sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los que son poderosos."

 

La gracia es una persona

 

El período de Navidad es para nosotros, como discípulos de Jesús, la ocasión perfecta para celebrar la gracia de Dios, que se renueva en nuestra vida cada mañana. Como dice el cántico: “Noche de paz, noche de amor, Todo duerme en derredor. Entre sus astros que esparcen su luz Bella anunciando al niñito Jesús Brilla la estrella de paz Brilla la estrella de paz” ¡El milagro de la Navidad es el milagro de la encarnación! Esta palabra, que es una tanta extraña, significa que Dios se hizo hombre, una persona como nosotros, para unirse a nuestra realidad.

 

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). Navidad no es un concepto. Navidad no es la celebración de una filosofía, ni de una doctrina, ni siquiera de una teología: * Navidad es una persona * La gracia es una persona * La verdad es una persona * El camino es una persona * La vida es una persona. En la persona de Jesús, encontramos acceso al amor infinito de Dios nuestro Padre. Es estupendo estudiar la Biblia y poder explorar la teología, así como conocer versículos de memoria; pero todo esto jamás reemplazará al misterio espiritual de la persona de Jesús, Aquel que es la Palabra de Dios y que se hizo hombre, el Verbo encarnado. ¡Dios no vino para darnos una doctrina, vino para darse cuenta en persona! Él es amor encarnado, tu Salvador. ¡Celebra conmigo sus alabanzas! 

 

Juan 1:14 NTV "Así el Verbo se hizo humano y estableció su hogar entre nosotros. Estaba lleno de amor y fidelidad inagotables. Y hemos visto su gloria, la gloria del unigénito Hijo del Padre."

 

¡En Navidad da prioridad a la alabanza!

 

Hoy quiero compartir contigo este canto navideño que nos exhorta a elevar nuestras alabanzas a Dios. Desde el nacimiento de Jesús, los ángeles nos han dado un ejemplo sublime y majestuoso de cómo adorar a Dios: “Ángeles cantando están tan dulcísima canción; Las montañas su eco dan como fiel contestación. ¡Gloria a Dios en lo alto! ¡Gloria a Dios en lo alto! Los pastores sin cesar sus loores dan a Dios; Cuán glorioso es el cantar de su melodiosa voz. ¡Oh! Venid pronto a Belén para contemplar con fe A Jesús, autor del bien, al recién nacido Rey”. Hay un poder muy grande que se libera cuando alabamos y elevamos el Nombre de Jesús, guiados por el Espíritu Santo.

 

En este periodo de Navidad, ¡da prioridad a la alabanza! A cada instante, puedes retomar fuerzas en la Presencia de Dios por medio de la alabanza. Cuando cantas alabanzas a Dios, te acuerdas de cuán fiel es Él, y hasta que punto todo cambió cuando Él entró en tu vida. Los ángeles cantan las alabanzas del Señor. Es nuestro privilegio alabar a Dios como ellos hacen: “Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con ¡los hombres!” (Lucas 2:13-14). Pero tenemos un privilegio más grande aún que el de los ángeles: ¡Somos hijos de Dios! Dios ama nuestra presencia de una manera muy especial. ¡Él se goza en nuestra alabanza de un modo individual, porque somos preciosos a Sus ojos y Él ama estar en relación con cada uno de nosotros!

 

Querido(a) amigo(a), en estos días cargados de comilonas, regalos y otros festejos, me gustaría animarte a empezar y terminar cada día con un momento de alabanza, adoración y contemplación a este Dios maravilloso. Es una invitación….¡y es tu privilegio el poder hacerlo!

 

Lucas 2:13-14 NTV "De repente, al ángel se le unió una gran hueste de otros (los ejércitos del cielo) que alababan a Dios y decían: “Gloria a Dios en las alturas del cielo, y paz en la tierra a aquellos en quienes Dios se complace”.

 

¿Estas preparado para la navidad?

 

Proseguimos nuestra serie acerca de la Navidad y de los maravillosos cantos de alabanza que celebran el nacimiento de Jesús: “Al mundo paz, nació Jesús Nació ya nuestro rey El corazón ya tiene luz Y paz su santa grey Y paz su santa grey Y paz, y paz su santa grey” Este cántico declara la paz que experimentamos cuando el Señor viene a nuestras vidas, como los ángeles clamaban: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:14). Cada vez más y más, por desgracia, este mundo olvida el verdadero sentido de la Navidad. Jesús es el regalo de Dios para la humanidad, Él nos ofrece paz, libertad y sanidad. ¡Él es el que merece ocupar el lugar central en nuestras vidas y en nuestros corazones, hasta llenarlo todo!

 

Querido(a) amigo(a), ¿estás dispuesto(a) a experimentar un milagro en tu corazón? Te invito en hacer esta oración conmigo: “Dios mío, te ruego que me ayudes a fijar mi atención en Jesús en este tiempo de Navidad, para que no me distraiga con otras cosas menos importantes. Necesito de Tu ayuda para que mi vida refleje el verdadero sentido de la Navidad. ¡Gracias Jesús por haber venido a mi vida! Gracias por haberme dado Tu paz, Tu esperanza, Tu amor y Tu gozo. Gracias por haberme enseñado cómo vivir para la gloria de Dios, aún en medio de la debilidad. ¡Ayúdame a recordar que tú eres Emanuel, Dios con nosotros, mi mayor tesoro! Y no solo en este tiempo de Navidad, sino también durante el resto del año. Señor, lléname con tu Espíritu Santo. Dirige mi corazón y mis pensamientos hacia ti, ayúdame a mantener mi corazón abierto a los demás, atento a sus necesidades, y dispuesto a mostrarles siempre Tu amor. ¡Gracias porque no me deja nunca solo(a)! 

 

Lucas 2:14 NTV “Gloria a Dios en las alturas del cielo, y paz en la tierra a aquellos en quienes Dios se complace”.

 

El verdadero significado de la Navidad

 

¿Conoces este cántico navideño titulado “Venid fieles todos”? Es también conocido por su nombre en latín, “Adeste Fideles”: “Venid fieles todos a Belén marchamos de gozo triunfantes y llenos de amor. Y al Rey de los Cielos humildemente veremos. Venid y adoraremos. Venid y adoraremos Venid y adoraremos a Cristo el Señor”. La preciosa letra de este canto nos habla de nuestro increíble Salvador, nuestro Señor Jesús. Él es la piedra angular, el que cambió la historia, el que revoluciona los corazones, el Príncipe de paz, el Camino, la Verdad y la Vida.

 

Él es el que dice: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vender a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, ya los presos apertura de la cárcel” (Isaías 61:1). Estas maravillosas palabras nos recuerdan algo igualmente maravilloso: ¡Somos el pueblo de Dios! ¡Somos familia del Rey! Nosotros también podemos declarar, al igual que Jesús nuestro Señor, que: [Piensa en ti mientras lo lees] “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vender a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, ya los presos apertura de la cárcel”

 

Navidad es la celebración del amor compartido en gracia, compasión y fe. Navidad es la buena nueva anunciada a los corazones rotos. Navidad es también un período particularmente difícil para los que están solos, para los que no tienen recursos, los que están enfermos o los que tienen roto el corazón. ¿Vas a tener una mirada de compasión hacia ellos? ¿La misma mirada que Jesús tiene hacia ti? Querido(a) amigo(a), eres las manos y los pies de Jesús en esta Tierra. Eres Su mirada llena de compasión, eres Su corazón lleno de amor. ¡Te ha enviado para sanar a los que tienen el corazón roto! Que esta Navidad puedas hacer aquello para lo que fuiste creado: ¡amar! Ama, porque cuando lo haces, ayudas a los demás a existir.

 

Isaías 61:1 NTV "El Espíritu del Señor Soberano está sobre mí, porque el Señor me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a consolar a los quebrantados de corazón y a proclamar que los cautivos serán liberados y los presos serán liberados."

 

Un pueblo sobre sus rodillas

 

“Santa la noche, hermosas las estrellas, La noche cuando nació El Salvador. El mundo envuelto estuvo en sus querellas, hasta que Dios nos mandó al Salvador. Una esperanza, todo el mundo siente la luz de un nuevo día al fin brillante. Hoy adorad a Cristo reverente ¡Oh noche divina, nació el Salvador! ¡Divina noche, nació el Salvador!” Navidad es un período del año en el que tenemos grandes esperanzas, y en el que, a veces, experimentamos también grandes frustraciones: La frustración de no tener casi días libres en el trabajo, o de no tener ninguno. La decepción del adolescente que tiene que pasar la mitad de las Navidades en casa de su padre, y la otra mitad en la de su madre. La tristeza de saber que alguno de nuestros seres queridos no podrá estar en casa con nosotros por esas fechas. La nostalgia por aquellos con los que ya no podremos celebrar más la Navidad aquí en la tierra, porque han partido para estar con el Señor.

 

El estrés de las cosas por preparar, cuentos como la decoración, el menú, las compras…, y las discusiones y tensiones que a veces eso genera en la familia. O, sencillamente, por la soledad de no tener a nadie con quien celebrar esos días. Como dice el magnífico cántico nombrado más arriba: Una esperanza, todo el mundo siente, la luz de un nuevo día al fin brillante. Sea cual sea tu situación, ¡Jesús te entiende! ¡Él te trae una nueva esperanza que brilla aún en la peor oscuridad y que hace que tu corazón salte de alegría! La Navidad es la fiesta de la libertad. ¡Ábrele tu corazón a Dios! Ponte de rodillas ante Él, exprésale lo que sientes, echa en Su Presencia tu estrés, tu frustración, tristeza, tu roto corazón… ¡y déjale darte consuelo, calmarte, aconsejarte, amarte y sorprenderte!

 

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6). Sea cual sea la realidad de la situación en la que te encuentres estas Navidades, no te olvides de que tu realidad divina está ya escrita: ¡Eres un hijo(a) de Dios, estás lleno(a) del Espíritu Santo y tienes a Jesús? por amigo! Querido(a) amigo(a), mis oraciones te acompañan en este tiempo de Navidad. Y sobre todo, Jesús es quien te acompaña. Recuerda, Él es Emmanuel, ¡Él es Dios con nosotros! Él está contigo ahora mismo, y lo estará siempre. ¡Te deseo una feliz Nochebuena, y un bendecido día de Navidad! ¡Sé bendecido(a) más allá de tus esperanzas!

 

Isaías 9:6 NTV "Porque nos nace un niño, se nos da un hijo. El gobierno descansará sobre sus hombros. Y será llamado: Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz."

 

 -DM